OPINIÓN
Es mentira

Rusia ya ha atacado a España. Y sí, hubo una trama rusa

Si nuestro país quiere reivindicar la importancia de las amenazas híbridas y la necesidad de una 'visión 360' de la seguridad, lo menos que podemos hacer es no negar el ataque híbrido que España sufrió por parte de Rusia en el proceso independentista. Al contrario de lo afirmado por Félix Bolaños, sí hubo una trama rusa en Cataluña. Como escribió el 'Washington Post', «Cataluña votó: Rusia ganó»

Rusia ya ha atacado a España. Y sí, hubo una trama rusa
PREMIUM
Actualizado

Al término de las reuniones con los grupos parlamentarios celebradas en La Moncloa el pasado 13 de marzo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó que, a diferencia de los socios de la Europa nórdica o báltica –donde la amenaza rusa exige de una respuesta en la cual la disuasión descanse, sobre todo, en la inversión en defensa–, «en el caso de España, nuestra amenaza no es una Rusia que lleve sus tropas por los Pirineos a la Península Ibérica, sino una amenaza híbrida».


Un ataque híbrido es todo aquel que no se produce en el plano convencional. Como señala la Estrategia de Seguridad Nacional de España, aprobada en el año 2021 y elaborada por la Dirección de Seguridad Nacional (DNS), dependiente de la Presidencia del Gobierno y adscrita, por tanto, a Félix Bolaños, las estrategias híbridas incluyen tanto las actividades de espionaje y las injerencias exteriores orquestadas por los servicios de inteligencia de terceros países como las campañas de desinformación y los ciberataques. Estas campañas, indica la Estrategia, afectan a la seguridad nacional en tanto en cuanto van mucho más allá de la diseminación de información o noticias falsas, ya que pretenden «distorsionar la realidad mediante contenido manipulado».


No le falta razón al presidente al señalar a Rusia como una amenaza híbrida de primer nivel. Es, precisamente, lo que sufrió España durante los años 2016-2019 en relación con el proceso independentista en Cataluña. Sin embargo, en una reciente comparecencia en la Comisión Mixta Congreso-Senado para la Seguridad Nacional, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, aunque reconoció que Rusia dispone de un «ecosistema que favorece las injerencias, como ya ocurrió durante el referéndum del 1-O independentista», afirmó tajantemente: «No hubo ninguna trama rusa en Cataluña en el proceso independentista».


Pero sí que la hubo. Está documentado que el Gobierno ruso, pionero en la doctrina de la «guerra informativa» contra Occidente en el terreno cognitivo, volcó sobre la crisis catalana sus principales medios públicos, Russia Today y Sputnik. A eso sumó una intensa actividad de manipulación algorítmica mediante cuentas falsas en (entonces) Twitter y Facebook, con el fin de amplificar dicha campaña. Solo entre el 11 y el 27 de septiembre de 2017, ambos medios publicaron 305 piezas sobre Cataluña con la intención de alimentar la crisis, polarizar la opinión, distorsionar la información, socavar las instituciones españolas y generar inestabilidad y tensión. Como señaló el Washington Post en su editorial sobre el referéndum ilegal del 1-0 en Cataluña, «Cataluña votó: Rusia ganó».


El ataque híbrido a España en el espacio informativo se complementó con la injerencia de los servicios extranjeros rusos. Tal y como consta en la ficha policial sobre Carles Puigdemont de la Dirección General de la Policía de fecha 8 de julio de 2024, de las investigaciones sobre sus dos colaboradores más estrechos, Víctor Terradellas y Josep Lluís Alay, «se han obtenido numerosos indicios que apuntarían a la existencia de un entramado ruso-catalán dirigido por Carles Puigdemont, formado por un grupo de independentistas catalanes y miembros de los servicios de inteligencia y de la administración de la Federación Rusa». Esa trama, se ha documentado, incluyó hasta siete agentes de la unidad 29155 del GRU, el servicio de inteligencia del ejército ruso, especializada en sabotajes, asesinatos y desestabilización. La evidencia de esta trama ha sido respaldada por otros servicios de inteligencia, como acreditó el New York Times.


Entre 2016 y 2019, España fue blanco de un ataque híbrido por parte de Rusia. Este se produjo en el ámbito informativo y mediante la injerencia de los servicios de inteligencia. Si queremos reivindicar la importancia para nuestro país de las amenazas híbridas y la necesidad de tener una visión 360 de la seguridad, lo menos que podemos hacer es destacar como ejemplo el ataque híbrido que España sufrió por parte de Rusia, no negarlo.